Archivo | abril, 2011

Niños alienados

19 Abr

El niño y la  flor

Había una vez un niño que comenzó a ir a la escuela. Una mañana la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba mucho dibujar de todo: vacas, trenes, pollos… Sacó su caja de lápices y empezó a dibujar, pero la maestra le interrumpió: “¡Esperen! Todavía no he dicho lo que vamos a dibujar. Hoy vamos a dibujar flores”. “¡Qué bien!”, pensó el niño. Le gustaba hacer flores, y comenzó a dibujar algunas muy bellas con sus lápices violetas, naranjas y azules. Pero la maestra intervino de nuevo: “¡Esperen un momento! Yo les enseñaré cómo se dibujan las flores”. Y tomando una tiza, pintó una flor roja con un tallo verde. “Ahora, pueden comenzar”El niño miró la flor de la pizarra y la comparó con las que él había pintado. Le gustaban más las suyas, pero guardó silencio. Volteó la hoja y dibujó una flor roja con un tallo verde. 

 Otro día la maestra dijo: “¡Hoy vamos a modelar con plastilina!”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba la plastilina y podía hacer muchas cosas con ella: víboras, hombres de nieve… Empezó a estirar y amasar su bola de plastilina. Pero,  la maestra interrumpió: “¡Esperen, aún no comiencen! Vamos a hacer un plato”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba modelar platos y empezó a hacerlos de todas formas y tamaños. Entonces la maestra le detuvo de nuevo: “¡Esperen, yo les enseñaré cómo!”. Y les mostró cómo hacer un plato hondo. El pequeño miró el plato que había hecho la maestra, y luego los que él había modelado. Le gustaban más los suyos pero no dijo nada. Sólo modeló otra vez  e hizo un plato hondo, como la maestra había indicado.

Muy pronto el pequeño aprendió a esperar a que le dijeran qué y cómo debía trabajar, y a hacer cosas iguales a las de la maestra. No volvió a hacer nada por sí solo.

Pasó el tiempo, y el niño y su familia se mudaron a otra ciudad, donde el pequeño tuvo que ir a otra escuela. El primer día de clase, la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño, y esperó a que la maestra le dijera lo que había que hacer, pero ella no dijo nada.  Sólo caminaba por el aula, mirando lo que hacían los niños. Cuando llegó a su lado le preguntó: “¿No quieres hacer un dibujo?”. “Sí”, contestó el pequeño, “pero, ¿qué hay que hacer?”. “Puedes hacer lo que tú quieras”, dijo la maestra. “¿Con cualquier color?”, preguntó él. “¡Con cualquier color!”, le respondió la maestra. “Si todos hicieran el mismo dibujo y usaran los mismos colores, ¡cómo sabría yo lo que hizo cada cuál!”, añadió.

El niño no contestó nada, y bajando la cabeza dibujó una flor roja con un tallo verde .

 

Uno de los cientos de dibujos de mi hija Alba.

Esta historia fue la que me hizo recordar mi hija Alba de 8 años, cuando por el Día del Padre, le pregunté que había hecho en el cole para regalarle a su papá:” nada, no le voy a dar nada”, dijo bajando la cabeza.  “¿Pero si has traído un dibujo?Lo tienes en tu mochila…” intenté insistir.  Pero rotunda me espetó: “No, ese dibujo ni es lo que yo quería hacer, ni va con los colores que quería, es lo que la profe dijo que teníamos todos que hacer…. y además está muy mal, porque dijo  que  yo pintaba muy infantil, que tenía que aprender de Carolina, que era la que mejor pintaba de la clase”.


¿FALTA CREATIVIDAD EN LA ESCUELA?

Nos quejamos continuamente de que en esta sociedad falta creatividad, nuevo talento..sin embargo en la escuela y también los padres, valoramos más la formación en matemáticas o idiomas por encima de la plástica, la música e incluso la educación física. Las tres asignaturas “marías” de la enseñanza que ni hacen media en la nota final ni forman parte de la selectividad.  Pero lo más peligroso, es que la forma de enseñanza que en algunos colegios de primaria, etapa de formación fundamental en el desarrollo integral de los niños, que va por libre del currículo escolar y queda de puertas adentro del aula, cometiendo muchas veces el error de la alienación. ¿Acaso, no es precisamente el pensamiento divergente, crítico y la expresión creativa individual, lo que se debe guiar en la enseñanza de nuestros hijos, para que se conviertan en adultos con criterio propio y libres para tomar decisiones desde su bagaje cultural y académico?

Todo niño es un artista. Porque todo niño cree ciegamente en su propio talento. Y la razón es que no tienen ningún miedo a equivocarse… Hasta que el sistema les va enseñando poco a poco que el error existe y que deben avergonzarse de él.

¿La creatividad no viene en los genes? Es puro método. Se aprende a ser creativo como se aprende a leer. Lo que no hay es que cortar alas, sino incentivar esa creatividad a través de la superación de sí mismo, no comparativamente a los alumnos más aventajados de la clase, sino en comparación consigo mismo.
La escuela de formar personas, enseñar a ser personas, darle valor a lo que nos hace diferentes….y no prepararnos solo para producir y competir, esa necesidad educativa basada en la mano de obra cuando la era industrial, ya pasó, hoy más que nunca necesitamos PERSONAS, con mayúsculas, con valores, con herramientas sociales, con personalidad, con mente divergente, con capacidad de análisis, con criterio propio. Necesitamos sociedad válida, no DNI`s.

El aburrimiento: primer síntoma del fracaso escolar.

¿Que le podía decir a mi hija? ¿Cómo debemos actuar los padres? 

Los padres deberemos ser la balanza que temple la relación de nuestros hijos en su comunidad escolar, pero siempre apoyando, fomentando y haciendo respetar su propia personalidad, y para eso debemos escuchar a nuestros hijos : interesarnos en conocerlos.
A mi hija Alba la orienté en que siga expresando sus sentimientos, ideas, pensamientos a través del dibujo… que siga libre para recrear hasta donde su imaginación la lleve… que intente esforzarse en mejorar día a día en sus clases, pero sin compararse con nadie… que respete las indicaciones de su profesor/a, pero sin perder su identidad y su creatividad.
“Sí, es difícil, porque te aprobarán por tu resultado según su cinta métrica, no por tu esfuerzo y creatividad… pero así también aprenderás a luchar contra corriente, que es algo que vas a necesitar en esta sociedad alienadora. Pero por favor, no dejes de ser diferente, no dejes “aquello” que te hace especial y única, sé tú misma”.
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Aprender a mirar la discapacidad

3 Abr

José Félix Sanz Juez

Si José Félix no hubiera sido ponente de las VI Jornadas de Bienestar Social de la UNED en Ourense a las que he asistido hace una semana, si yo no asistiera a esas jornadas (cosa que estuvo a punto de pasar), si no hubiera preguntado al final de su conferencia para que diese pie a charlar unos minutos con él y  no hubiera “buceado” por Internet encontrando textos tan hermosos de sus editoriales, seguramente no escribiría este post en mi blog, porque emulando a José Saramago en su libro El viaje del elefante, como el escribió “siempre acabamos llegando a donde nos esperan”.


Presidente de la Fundación Polibea, Director del Grupo de Empresas Polibea y Miembro de SIPOSO

Estoy agradecida de haber conocido a un ponente, que además de transmitir conocimiento transmite vitalidad, emoción e inteligencia. Sabe comunicar.  José Félix Sanz Juez me ha impactado.
Es de esos hombres que lo ves, tan discreto y sibilino que no reparas, pero cuando lo escuchas ya no puedes reparar en nada más. Una persona que merece la pena conocer y  tomarse un café una tarde, porque aprenderías más sobre discapacidad y sobre como vivir la vida que en cualquier asignatura de carrera, pues ha logrado convertir su vocación en profesión, y ésta, en su proyecto vital, demostrando que en personas con discapacidad se pueden romper muchos estereotipos y sobre todo muchas utopías.
Su nombre debiera ser José Féliz, puesto que asegura que trabaja “en el mejor sitio del mundo”, en POLIBEA, un grupo de empresas dedicadas a la atención integral de personas con discapacidad grave, “no importan las caras bonitas, los trabajos perfectos o las ropas impecables y los valores no dependen de ir caminando o en silla de ruedas”.

La revista Polibea se realiza a través del Centro Especial de Empleo Polibea, por trabajadores con discapacidad grave. Se puede realizar la suscripción en  www.polibea.com/revista

 



Comenzó siendo un veinteañero voluntario que ayudaba a personas con discapacidad, en tiempos donde cualquier discapacidad se traducía por “subnormalidad” y se escondía (por la propia familia en un afán de protección) a cerrojo echado de la “desgracia” que les había tocado.

Pero José Félix tenía un sueño en el que creía y con el que convenció a su padre para que éste  le avalara y poder así dar un paso más, convertir un voluntariado, una vocación en una profesión, creando la Asociación Dato y el Centro Especial de Empleo Polibea, en Madrid.

Con este apoyo y pasos certeros no dejó de trabajar e innovar para mejorar la calidad y la normalización de vida de las personas con discapacidad grave como parálisis cerebral, daño cerebral y otras deficiencias físicas.  Sin dejar de aprender como persona que “la felicidad no depende de poder ver, oír o caminar“. Hoy en día cuenta con un grupo de empresas  que trabajan en el área de la discapacidad, la dependencia y la política e intervención social, así como la accesibilidad y domótica.

El último sueño de José Félix es la FUNDACIÓN POLIBEA, dedicada a la atención integral de personas con discapacidad física gravemente afectadas, y su fin es el de impulsar su independencia y autonomía personal y/o facilitar su participación laboral y social.  Estará situada en la calle Tagarral  del municipio de Tres Cantos de Madrid, ocupará un terreno de 2600 metros cuadrados que incluirán un centro de día con 60 plazas, 50 pisos residencia, un centro de atención ambulatoria y un último de información sobre discapacidad.

Uno de los libros de Sanz Juez

> La segunda mirada

Cuando acabé de escuchar y reflexionar sobre la conferencia de José Félix, en mi cabeza quedaba algo suelto, algo que en mi opinión todavía queda por conquistar en el colectivo imaginario de nuestra sociedad. Y con mano en alto me dispuse a exponerle mi anécdota  personal y pedirle consejo.

<< Hace 4/5 años estando yo con mis hijos en un parque, observé un niño autista, en un principio pensé que estaba solo, pero comprobé que su padre daba vueltas en círculo al parque vigilándolo. Yo estaba sentada en un banco y hacía lo mismo con los míos, mientras leía un libro.
De forma muy rápida de repente me ví abordada por ese niño autista, que muy natural y relajado como si me conociera de toda la vida me quitó el libro y empezaba a tocarme por el pelo, la cara,… no pude más que sonreír. Yo fui la que me sentí “discapacitada” pues no era rechazo lo que sentía hacia él, era pánico, un miedo a como actuar sin hacerle daño ¿cuál era la forma adecuada de hablar con él?. Su padre no me ayudó demasiado, pues se acercó preocupado enseguida para que no me molestara más, podría hacer algo el niño que yo no entendiera y me lo tomase a mal, y se lo llevó.

Sin embargo yo me quedé desolada, deseaba conocer aquel niño autista tan curioso. Deseaba que me enseñara lo que le interesaba del libro, que cosas le podrían hacer gracia de lo que tenía en mi bolso e incluso preguntarle su nombre…pero no fui capaz, y el sentimiento de impotencia me hizo reflexionar si es que estamos preparados para interactuar con la discapacidad, además de verla a nuestro lado.>>

 

Hoy en mi práctica como educadora en un aula hospitalaria donde trato con niños con distintas discapacidades y necesidades educativas especiales, sé que la naturalidad y el respeto son fundamentales, y que debemos actuar con lo que el niño es en realidad y no con lo que imaginamos es por su discapacidad, por que antes que ésta siempre primero está la persona. Creo que es otra de las asignaturas pendientes del sistema educativo del que tantas veces hablaré en este blog. No obstante José Félix supo contestarme lo que yo, como educadora y como persona sensible, quería oír. Y allí, nos recomendó 3 cosas:


saber mirar, saber escuchar y saber sonreír

♦Mirar profundamente, por encima de ideas preconcebidas, por encima de la forma, traspasando. Mirar adivinando, acariciando, descubriendo, incluso inventando. Mirar como se mira por vez primera, limpios, sin juicios, simplemente para ver.

♦Escuchar el sonido inaudible, la melodía del silencio, escuchar más allá de la palabra, escuchar el gesto hasta oír aquello que se calla.

♦Y sonreír como una actitud, como una manera de decir acepto, acepto tal y como eres, tal y como soy, tal y como son las cosas; sonreír a las personas y a los objetos, sonreír desde dentro, sencillamente, sin imágenes que perturben el encuentro.


Diseñan, maquetan, escriben....a través de las tecnologías adaptadas pueden usar su derecho al trabajo. Para ello usan la barbilla, en casos las manos, la boca, soplan o pestañean... Todo un ejemplo que hay que apoyar.

 

Y es que buscando información de José Félix, te encuentras libros y textos llenos de sabiduría y sensibilidad que te guían para saltar las barreras invisibles, para aprender a mirar de una forma diferente la discapacidad, y pongo algunos ejemplos:

La segunda mirada

(2000 – Revista Polibea, No. 56)


[…] Es frecuente que al cruzarnos con una persona con discapacidad acudan a nuestra cabeza una serie de emociones relacionadas con el dolor, la pena, la soledad, las dificultades. No conocemos a esa persona pero ya hemos prejuzgado su situación anímica, social e incluso económica; le auguramos un negro futuro y nos llevamos una molesta desazón en nuestro interior.

Desde hace tiempo vengo reflexionando sobre la idea de que hasta que no se viven las cosas dos veces no se hacen realidad. Es necesario visitar por segunda vez un lugar para saber que realmente hemos estado allí, hay que ver dos veces a una persona para no olvidar su rostro, hay que oír una música una ocasión más para saberla conocida.

Sugiero, por tanto, mirar la discapacidad dos veces, estableciendo entre la primera y la segunda un plan intensivo para aprender a desaprender, para vaciarnos de absurdas ideas sobre emociones desconocidas, para separar lo que sentimos por experiencia, de lo que sentimos por tradición. Un plan de silencio y de calma, de eliminación de adjetivos, de distancia de lo sabido y de cercanía de lo no pensado, que traiga, a esta segunda mirada, la auténtica realidad de lo contemplado.


Qué difícil complejidad entraña la sencillez

(2000 – Revista Polibea nº 55)

Complicamos mucho las cosas. Cuesta reconocer que las cosas son modestas y sencillas. […] En la discapacidad sucede algo así, nos parece un mundo complejo, lleno de procesos extraños, desconocidos para la inmensa mayoría y al alcance tan sólo de un reducido grupo de expertos, que son los únicos capaces de intervenir adecuadamente. Nada más lejos de la realidad, cualquiera puede relacionarse con personas con discapacidad (o con cualquier persona, o proceso, o empresa que perturbe), precisamente si le aborda desde la sencillez.


No caminemos con distancias ajenas

(2002 – Revista Polibea nº63)

[…] Nadie se acerca a la discapacidad por la emoción, a nadie le atrae, pocas personas le tienen afición. Todos los que participan en la discapacidad lo hacen por estricta necesidad, obligados por tenerla ellos mismos, algún familiar o desempeñar su trabajo en este campo.

Los que emocionalmente encuentran aquí razones para el disfrute son tildados de bichos raros, cuando no de enfermos. ¿Quién va a ser feliz, tener sentimientos agradables y positivos en medio de la discapacidad? El pensamiento nos dice que el sentimiento ha de ser de rechazo, o de lástima, nunca de agradable y positiva relación.

Pienso, o mejor dicho siento, que las circunstancias que envuelven las razones no cuentan con la tenue certeza que ilumina el corazón.

No tiene por qué haber dolor en el cuerpo sentado, ni angustia en el cerrado párpado, no hay temor, ni soledad en la mente serena. No es triste la discapacidad, lo triste es la idea que tenemos de la discapacidad.


Os dejo la maravillosa  película sobre una persona con discapacidad “El circo de las mariposas”:

http://www.youtube.com/watch?v=WPey7ace294