Niños alienados

19 Abr

El niño y la  flor

Había una vez un niño que comenzó a ir a la escuela. Una mañana la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba mucho dibujar de todo: vacas, trenes, pollos… Sacó su caja de lápices y empezó a dibujar, pero la maestra le interrumpió: “¡Esperen! Todavía no he dicho lo que vamos a dibujar. Hoy vamos a dibujar flores”. “¡Qué bien!”, pensó el niño. Le gustaba hacer flores, y comenzó a dibujar algunas muy bellas con sus lápices violetas, naranjas y azules. Pero la maestra intervino de nuevo: “¡Esperen un momento! Yo les enseñaré cómo se dibujan las flores”. Y tomando una tiza, pintó una flor roja con un tallo verde. “Ahora, pueden comenzar”El niño miró la flor de la pizarra y la comparó con las que él había pintado. Le gustaban más las suyas, pero guardó silencio. Volteó la hoja y dibujó una flor roja con un tallo verde. 

 Otro día la maestra dijo: “¡Hoy vamos a modelar con plastilina!”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba la plastilina y podía hacer muchas cosas con ella: víboras, hombres de nieve… Empezó a estirar y amasar su bola de plastilina. Pero,  la maestra interrumpió: “¡Esperen, aún no comiencen! Vamos a hacer un plato”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba modelar platos y empezó a hacerlos de todas formas y tamaños. Entonces la maestra le detuvo de nuevo: “¡Esperen, yo les enseñaré cómo!”. Y les mostró cómo hacer un plato hondo. El pequeño miró el plato que había hecho la maestra, y luego los que él había modelado. Le gustaban más los suyos pero no dijo nada. Sólo modeló otra vez  e hizo un plato hondo, como la maestra había indicado.

Muy pronto el pequeño aprendió a esperar a que le dijeran qué y cómo debía trabajar, y a hacer cosas iguales a las de la maestra. No volvió a hacer nada por sí solo.

Pasó el tiempo, y el niño y su familia se mudaron a otra ciudad, donde el pequeño tuvo que ir a otra escuela. El primer día de clase, la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño, y esperó a que la maestra le dijera lo que había que hacer, pero ella no dijo nada.  Sólo caminaba por el aula, mirando lo que hacían los niños. Cuando llegó a su lado le preguntó: “¿No quieres hacer un dibujo?”. “Sí”, contestó el pequeño, “pero, ¿qué hay que hacer?”. “Puedes hacer lo que tú quieras”, dijo la maestra. “¿Con cualquier color?”, preguntó él. “¡Con cualquier color!”, le respondió la maestra. “Si todos hicieran el mismo dibujo y usaran los mismos colores, ¡cómo sabría yo lo que hizo cada cuál!”, añadió.

El niño no contestó nada, y bajando la cabeza dibujó una flor roja con un tallo verde .

 

Uno de los cientos de dibujos de mi hija Alba.

Esta historia fue la que me hizo recordar mi hija Alba de 8 años, cuando por el Día del Padre, le pregunté que había hecho en el cole para regalarle a su papá:” nada, no le voy a dar nada”, dijo bajando la cabeza.  “¿Pero si has traído un dibujo?Lo tienes en tu mochila…” intenté insistir.  Pero rotunda me espetó: “No, ese dibujo ni es lo que yo quería hacer, ni va con los colores que quería, es lo que la profe dijo que teníamos todos que hacer…. y además está muy mal, porque dijo  que  yo pintaba muy infantil, que tenía que aprender de Carolina, que era la que mejor pintaba de la clase”.


¿FALTA CREATIVIDAD EN LA ESCUELA?

Nos quejamos continuamente de que en esta sociedad falta creatividad, nuevo talento..sin embargo en la escuela y también los padres, valoramos más la formación en matemáticas o idiomas por encima de la plástica, la música e incluso la educación física. Las tres asignaturas “marías” de la enseñanza que ni hacen media en la nota final ni forman parte de la selectividad.  Pero lo más peligroso, es que la forma de enseñanza que en algunos colegios de primaria, etapa de formación fundamental en el desarrollo integral de los niños, que va por libre del currículo escolar y queda de puertas adentro del aula, cometiendo muchas veces el error de la alienación. ¿Acaso, no es precisamente el pensamiento divergente, crítico y la expresión creativa individual, lo que se debe guiar en la enseñanza de nuestros hijos, para que se conviertan en adultos con criterio propio y libres para tomar decisiones desde su bagaje cultural y académico?

Todo niño es un artista. Porque todo niño cree ciegamente en su propio talento. Y la razón es que no tienen ningún miedo a equivocarse… Hasta que el sistema les va enseñando poco a poco que el error existe y que deben avergonzarse de él.

¿La creatividad no viene en los genes? Es puro método. Se aprende a ser creativo como se aprende a leer. Lo que no hay es que cortar alas, sino incentivar esa creatividad a través de la superación de sí mismo, no comparativamente a los alumnos más aventajados de la clase, sino en comparación consigo mismo.
La escuela de formar personas, enseñar a ser personas, darle valor a lo que nos hace diferentes….y no prepararnos solo para producir y competir, esa necesidad educativa basada en la mano de obra cuando la era industrial, ya pasó, hoy más que nunca necesitamos PERSONAS, con mayúsculas, con valores, con herramientas sociales, con personalidad, con mente divergente, con capacidad de análisis, con criterio propio. Necesitamos sociedad válida, no DNI`s.

El aburrimiento: primer síntoma del fracaso escolar.

¿Que le podía decir a mi hija? ¿Cómo debemos actuar los padres? 

Los padres deberemos ser la balanza que temple la relación de nuestros hijos en su comunidad escolar, pero siempre apoyando, fomentando y haciendo respetar su propia personalidad, y para eso debemos escuchar a nuestros hijos : interesarnos en conocerlos.
A mi hija Alba la orienté en que siga expresando sus sentimientos, ideas, pensamientos a través del dibujo… que siga libre para recrear hasta donde su imaginación la lleve… que intente esforzarse en mejorar día a día en sus clases, pero sin compararse con nadie… que respete las indicaciones de su profesor/a, pero sin perder su identidad y su creatividad.
“Sí, es difícil, porque te aprobarán por tu resultado según su cinta métrica, no por tu esfuerzo y creatividad… pero así también aprenderás a luchar contra corriente, que es algo que vas a necesitar en esta sociedad alienadora. Pero por favor, no dejes de ser diferente, no dejes “aquello” que te hace especial y única, sé tú misma”.
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4 comentarios to “Niños alienados”

  1. josemaria 22 abril, 2011 a 11:34 #

    Tambien los profesores deberian pasar de los formulismos y aplicar la libertad en todo lo que enseñe,Un dibujo
    …Y que los chiquillos dibujen ,si acaso aplicar una orientacion ,un enfoque…pero muy levemente.
    Buscando respuestas y se puedan expresar.

    El niño ,tiene cole las 24 horas del dia,eso es a tener en cuenta.

    Precioso dibujo de Alba…un sol y mucho juegos ,piramides…

    • Sonia Pérez Rodríguez 22 abril, 2011 a 17:36 #

      Efectivamente José María, enseñar normas y a la vez lo que es la libertad de expresión y la creatividad. Y no olvidar nunca que los niños aprenden de todo y de todos…como bien tú comentas, las 24 horas el día. Un abrazo.

  2. Lucia 7 mayo, 2011 a 20:02 #

    Hola Sonia. Me ha encantado este artículo y también el dibujo de Alba aunque no sea exactamente lo que ella hubiera querido hacer. Yo siempre he tenido esa opinión. Creo que hay cosas que nadie, que ningún profesor, puede enseñarte a hacer como es, por ejemplo, la expresión de tus sentimientos a través de un dibujo. Es como en la poesía. ¿quien puede permitirse corregirte una poesía ? Podrán enseñarte la métrica, por ejemplo, pero nadie puede enseñarte a expresar tus sentimientos aunque la “forma” no sea la, supuestamente “correcta”. Al fin y al cabo, esa métrica ha sido establecida por alguien pero ese alguien nunca podrá saber lo que tú quieres realmente expresar y menos la forma de hacerlo. Felicidades, amiga, un abrazo.

    • Sonia Pérez Rodríguez 7 mayo, 2011 a 20:22 #

      Gracias Lucía, así es, los profesores deben ser guías, tutores que ayuden al alumno a buscar conocimiento y a mejorar el aprendizaje…pero no se debe “matar” la individualidad, negándo la creatividad y la personalidad que nos hace únicos a cada uno de nosotros. El profesor ha dejado de ser un mero depositario de conocimientos en un recipiente “alumno”, esa es la educación bancaria que denunció el gran educador Paulo Freire. Estamos en el siglo XXI, y se necesita un profesor activo que ayude y ofreza herramientas al alumno, para que sea solo éste el controla, planifica, se equivoca, desarrolla y en definitiva realiza su propio aprendizaje. Un abrazo Lucía.

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