Archive | MIRADAS CON VALOR RSS feed for this section

Aprender a mirar la discapacidad

3 Abr

José Félix Sanz Juez

Si José Félix no hubiera sido ponente de las VI Jornadas de Bienestar Social de la UNED en Ourense a las que he asistido hace una semana, si yo no asistiera a esas jornadas (cosa que estuvo a punto de pasar), si no hubiera preguntado al final de su conferencia para que diese pie a charlar unos minutos con él y  no hubiera “buceado” por Internet encontrando textos tan hermosos de sus editoriales, seguramente no escribiría este post en mi blog, porque emulando a José Saramago en su libro El viaje del elefante, como el escribió “siempre acabamos llegando a donde nos esperan”.


Presidente de la Fundación Polibea, Director del Grupo de Empresas Polibea y Miembro de SIPOSO

Estoy agradecida de haber conocido a un ponente, que además de transmitir conocimiento transmite vitalidad, emoción e inteligencia. Sabe comunicar.  José Félix Sanz Juez me ha impactado.
Es de esos hombres que lo ves, tan discreto y sibilino que no reparas, pero cuando lo escuchas ya no puedes reparar en nada más. Una persona que merece la pena conocer y  tomarse un café una tarde, porque aprenderías más sobre discapacidad y sobre como vivir la vida que en cualquier asignatura de carrera, pues ha logrado convertir su vocación en profesión, y ésta, en su proyecto vital, demostrando que en personas con discapacidad se pueden romper muchos estereotipos y sobre todo muchas utopías.
Su nombre debiera ser José Féliz, puesto que asegura que trabaja “en el mejor sitio del mundo”, en POLIBEA, un grupo de empresas dedicadas a la atención integral de personas con discapacidad grave, “no importan las caras bonitas, los trabajos perfectos o las ropas impecables y los valores no dependen de ir caminando o en silla de ruedas”.

La revista Polibea se realiza a través del Centro Especial de Empleo Polibea, por trabajadores con discapacidad grave. Se puede realizar la suscripción en  www.polibea.com/revista

 



Comenzó siendo un veinteañero voluntario que ayudaba a personas con discapacidad, en tiempos donde cualquier discapacidad se traducía por “subnormalidad” y se escondía (por la propia familia en un afán de protección) a cerrojo echado de la “desgracia” que les había tocado.

Pero José Félix tenía un sueño en el que creía y con el que convenció a su padre para que éste  le avalara y poder así dar un paso más, convertir un voluntariado, una vocación en una profesión, creando la Asociación Dato y el Centro Especial de Empleo Polibea, en Madrid.

Con este apoyo y pasos certeros no dejó de trabajar e innovar para mejorar la calidad y la normalización de vida de las personas con discapacidad grave como parálisis cerebral, daño cerebral y otras deficiencias físicas.  Sin dejar de aprender como persona que “la felicidad no depende de poder ver, oír o caminar“. Hoy en día cuenta con un grupo de empresas  que trabajan en el área de la discapacidad, la dependencia y la política e intervención social, así como la accesibilidad y domótica.

El último sueño de José Félix es la FUNDACIÓN POLIBEA, dedicada a la atención integral de personas con discapacidad física gravemente afectadas, y su fin es el de impulsar su independencia y autonomía personal y/o facilitar su participación laboral y social.  Estará situada en la calle Tagarral  del municipio de Tres Cantos de Madrid, ocupará un terreno de 2600 metros cuadrados que incluirán un centro de día con 60 plazas, 50 pisos residencia, un centro de atención ambulatoria y un último de información sobre discapacidad.

Uno de los libros de Sanz Juez

> La segunda mirada

Cuando acabé de escuchar y reflexionar sobre la conferencia de José Félix, en mi cabeza quedaba algo suelto, algo que en mi opinión todavía queda por conquistar en el colectivo imaginario de nuestra sociedad. Y con mano en alto me dispuse a exponerle mi anécdota  personal y pedirle consejo.

<< Hace 4/5 años estando yo con mis hijos en un parque, observé un niño autista, en un principio pensé que estaba solo, pero comprobé que su padre daba vueltas en círculo al parque vigilándolo. Yo estaba sentada en un banco y hacía lo mismo con los míos, mientras leía un libro.
De forma muy rápida de repente me ví abordada por ese niño autista, que muy natural y relajado como si me conociera de toda la vida me quitó el libro y empezaba a tocarme por el pelo, la cara,… no pude más que sonreír. Yo fui la que me sentí “discapacitada” pues no era rechazo lo que sentía hacia él, era pánico, un miedo a como actuar sin hacerle daño ¿cuál era la forma adecuada de hablar con él?. Su padre no me ayudó demasiado, pues se acercó preocupado enseguida para que no me molestara más, podría hacer algo el niño que yo no entendiera y me lo tomase a mal, y se lo llevó.

Sin embargo yo me quedé desolada, deseaba conocer aquel niño autista tan curioso. Deseaba que me enseñara lo que le interesaba del libro, que cosas le podrían hacer gracia de lo que tenía en mi bolso e incluso preguntarle su nombre…pero no fui capaz, y el sentimiento de impotencia me hizo reflexionar si es que estamos preparados para interactuar con la discapacidad, además de verla a nuestro lado.>>

 

Hoy en mi práctica como educadora en un aula hospitalaria donde trato con niños con distintas discapacidades y necesidades educativas especiales, sé que la naturalidad y el respeto son fundamentales, y que debemos actuar con lo que el niño es en realidad y no con lo que imaginamos es por su discapacidad, por que antes que ésta siempre primero está la persona. Creo que es otra de las asignaturas pendientes del sistema educativo del que tantas veces hablaré en este blog. No obstante José Félix supo contestarme lo que yo, como educadora y como persona sensible, quería oír. Y allí, nos recomendó 3 cosas:


saber mirar, saber escuchar y saber sonreír

♦Mirar profundamente, por encima de ideas preconcebidas, por encima de la forma, traspasando. Mirar adivinando, acariciando, descubriendo, incluso inventando. Mirar como se mira por vez primera, limpios, sin juicios, simplemente para ver.

♦Escuchar el sonido inaudible, la melodía del silencio, escuchar más allá de la palabra, escuchar el gesto hasta oír aquello que se calla.

♦Y sonreír como una actitud, como una manera de decir acepto, acepto tal y como eres, tal y como soy, tal y como son las cosas; sonreír a las personas y a los objetos, sonreír desde dentro, sencillamente, sin imágenes que perturben el encuentro.


Diseñan, maquetan, escriben....a través de las tecnologías adaptadas pueden usar su derecho al trabajo. Para ello usan la barbilla, en casos las manos, la boca, soplan o pestañean... Todo un ejemplo que hay que apoyar.

 

Y es que buscando información de José Félix, te encuentras libros y textos llenos de sabiduría y sensibilidad que te guían para saltar las barreras invisibles, para aprender a mirar de una forma diferente la discapacidad, y pongo algunos ejemplos:

La segunda mirada

(2000 – Revista Polibea, No. 56)


[…] Es frecuente que al cruzarnos con una persona con discapacidad acudan a nuestra cabeza una serie de emociones relacionadas con el dolor, la pena, la soledad, las dificultades. No conocemos a esa persona pero ya hemos prejuzgado su situación anímica, social e incluso económica; le auguramos un negro futuro y nos llevamos una molesta desazón en nuestro interior.

Desde hace tiempo vengo reflexionando sobre la idea de que hasta que no se viven las cosas dos veces no se hacen realidad. Es necesario visitar por segunda vez un lugar para saber que realmente hemos estado allí, hay que ver dos veces a una persona para no olvidar su rostro, hay que oír una música una ocasión más para saberla conocida.

Sugiero, por tanto, mirar la discapacidad dos veces, estableciendo entre la primera y la segunda un plan intensivo para aprender a desaprender, para vaciarnos de absurdas ideas sobre emociones desconocidas, para separar lo que sentimos por experiencia, de lo que sentimos por tradición. Un plan de silencio y de calma, de eliminación de adjetivos, de distancia de lo sabido y de cercanía de lo no pensado, que traiga, a esta segunda mirada, la auténtica realidad de lo contemplado.


Qué difícil complejidad entraña la sencillez

(2000 – Revista Polibea nº 55)

Complicamos mucho las cosas. Cuesta reconocer que las cosas son modestas y sencillas. […] En la discapacidad sucede algo así, nos parece un mundo complejo, lleno de procesos extraños, desconocidos para la inmensa mayoría y al alcance tan sólo de un reducido grupo de expertos, que son los únicos capaces de intervenir adecuadamente. Nada más lejos de la realidad, cualquiera puede relacionarse con personas con discapacidad (o con cualquier persona, o proceso, o empresa que perturbe), precisamente si le aborda desde la sencillez.


No caminemos con distancias ajenas

(2002 – Revista Polibea nº63)

[…] Nadie se acerca a la discapacidad por la emoción, a nadie le atrae, pocas personas le tienen afición. Todos los que participan en la discapacidad lo hacen por estricta necesidad, obligados por tenerla ellos mismos, algún familiar o desempeñar su trabajo en este campo.

Los que emocionalmente encuentran aquí razones para el disfrute son tildados de bichos raros, cuando no de enfermos. ¿Quién va a ser feliz, tener sentimientos agradables y positivos en medio de la discapacidad? El pensamiento nos dice que el sentimiento ha de ser de rechazo, o de lástima, nunca de agradable y positiva relación.

Pienso, o mejor dicho siento, que las circunstancias que envuelven las razones no cuentan con la tenue certeza que ilumina el corazón.

No tiene por qué haber dolor en el cuerpo sentado, ni angustia en el cerrado párpado, no hay temor, ni soledad en la mente serena. No es triste la discapacidad, lo triste es la idea que tenemos de la discapacidad.


Os dejo la maravillosa  película sobre una persona con discapacidad “El circo de las mariposas”:

http://www.youtube.com/watch?v=WPey7ace294



Josefina R. Aldecoa

17 Mar

La mirada laica

{La Robla (León) 1926- Mazcuerras, (Cantabria) 2011}

Hoy jueves 17 de marzo, nos ha dejado una mujer que por su inteligencia y talento la convirtieron en una de las mejores pedagogas con las que ha contado nuestro país. Trabajó incansablemente en sus dos grandes vocaciones: la educación y la literatura. A los 85 años, en la localidad de Mazcuerras, donde residía desde que hace unos años se retiró de la vida pública a causa de una enfermedad degenerativa. Fue una mujer pionera que tuvo que luchar en una época gris bajo la amenaza de la censura y la autocensura. Una mujer que engendró su compromiso ético y social cuando vio que fusilaron a su profesor de la Escuela Preparatoria. “Ahí comprendí que la política tenía que ver con la cultura y que, en determinadas circunstancias, la cultura era peligrosa”.

Josefina Aldecoa en su juventud de posguerra

♦ Su biografía

De familia de maestros (su madre y su abuela eran maestras de la ideología de la Institución Libre de Enseñanza, institución que nació a finales del siglo XIX con idea de renovar la educación en España), vivió en León, donde formó parte de un grupo literario que produjo la revista de poesía Espadaña. Se traslada a Madrid en 1944, donde estudió Filosofía y Letras y se doctoró en Pedagogía por la Universidad de Madrid, con la tesis El arte del niño, publicada en 1960.

Una vez remató la carrera una sobrina de María Moliner le habló entonces de una residencia para posgraduadas en Londres que, en verano, aceptaba estudiantes para sustituir a quienes trabajaban en las tareas domésticas. Se trataba de una residencia feminista, fundada por sir John Crosby, que gozaba de una notable aureola liberal. Viajar a Londres en 1950 -“era como viajar a la Luna”- era un choque monumental para una española de esa época. En España fascistas y falangistas veían a Inglaterra como la pérfida Albión y un país enemigo, pero Josefina viajaba con la cabeza llena de ideas. Aún no sabía si quería dedicarse a la enseñanza o a la literatura.

Durante sus años de estudio en la facultad de Madrid entró en contacto con parte de un grupo de escritores que luego iban a formar parte de la Generación del 50Carmen Martín GaiteRafael Sánchez FerlosioAlfonso Sastre, Jesús Fernández Santos, Luis García Berlanga, llamados despectivamente “la generación de la berza” y que en palabras de Josefina: “…salíamos de una época de represión y tonos grises y a las generaciones hay que entenderlas en su contexto. Éramos realistas porque en aquel momento tenía que ser así”.

También ese grupo estaba Ignacio Aldecoa (El fulgor y la sangre, 1954 y Gran Sol, 1958) con quien se casó en 1952 y del que tomó su apellido —pero sólo después de su enviudamiento en 1969, dejando la R. de Rodríguez (Josefina R. Aldecoa). El matrimonio Aldecoa fue un claro ejemplo de compromiso en una determinada situación política de posguerra. Ella fue detenida por participar en una manifestación a favor de los mineros asturianos y su marido fue detenido al regresar de lo que se llamó «el contubernio de Múnich».

Tradujo para Revista Española, dirigida por Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio y Alfonso Sastre, el primer cuento publicado en España de Truman Capote.

Su libro "Historia de una Maestra"

Como pedagoga

En 1959 fundó en Madrid el Colegio Estilo, situado en la zona de El Viso, para el que se inspiró en las ideas que reflejó en su tesis basada en las nuevas formas educativas, en los colegios que había visto en Inglaterra y EE.UU y en las ideas educativas del  Krausismo , base ideológica de la Institución Libre de Enseñanza: “Quería algo con una mirada humanista y con libertad de cátedra, dando mucha importancia a la literatura, las letras, el arte; un colegio que fuera muy refinado culturalmente, muy libre y que no se hablara de religión, cosas que entonces eran impensables en la mayor parte de los centros del país”.

También influyó en la decisión de fundar su colegio la amistad con la pandilla de amigos escritores que formaban el grupo la “generación de los 50”: “Los amigos comenzaban a tener hijos en edad escolar y ninguno deseaba para sus vástagos ni la ideologizada escuela franquista ni la educación religiosa”. En un chalé alquilado en la colonia del Viso empezó a los 33 años su carrera como pedagoga. Los últimos 50 años los pasó rodeada de niños, los vio crecer, enamorarse, volver con sus hijos al colegio y hasta enterró a alguno de ellos.

El Colegio Estilo, de los primeros colegios laicos de España, fue un remanso de tolerancia en los años del franquismo, donde lo común eran los profesores que se ponían la alianza entre las dos falanges del dedo corazón que atizaban capones, sin embargo con Josefina los niños leían cuentos de Maupassant y se les inculcaba valores democráticos, tolerancia académica y el sentido profundo de la libertad.

Son unas cuantas generaciones las que se educaron con Josefina aprendiendo de ella valores inmutables y universales como lo son el aprecio por el conocimiento, la curiosidad por cuanto sucede alrededor, el no permanecer indiferente frente al dolor ajeno, la solidaridad, la tolerancia, incluso el sentido común, y sobre todo fue capaz de educar en libertad y en igualdad.

En 1990 inició una trilogía de contenido autobiográfico con Historia de una maestra (1990), Mujeres de negro (1994) y La fuerza del destino (1997), como respuesta, en parte, al discurso político durante los años posteriores a la dictadura acerca de cómo reconstruir el sistema educativo, al que Aldecoa no consideraba lo suficientemente laico y polemizó sobre la retirada de los símbolos religiosos en los colegios, de los que era partidaria.

La base para su educación priorizaba  “la libertad intelectual y la libertad mental”, pues consideraba la enseñanza como un arte porque creía en su poder de transformación. Actualmente su filosofía educativa sigue vive en su colegio bajo la dirección de Susana, su única hija.

Cuando ahora hay tanta gente que se dedica a enseñar sin vocación, como la última posibilidad, Josefina Aldecoa representaba el arte de enseñar, la pasión por transmitir a los niños tantas cosas como forman nuestro legado cultural. Pensando en Josefina Aldecoa todavía me parecen menos soportables los profesores y los maestros que defraudan cada día el derecho de los niños a aprender. Y más importantes los otros: los que ponen todo lo que tienen para lograr el milagro del aprendizaje.

Muere a los 85 años la escritora Josefina Aldecoa

♦ Como escritora

«He tenido una hija. He plantado un árbol, un haya purpúrea que mide ya doce metros, en mi jardín de Cantabria. Y he escrito algunos libros…»

Como escritora, Josefina Aldecoa nos ha dejado el regalo de libros imprescindibles y cargados de sensibilidad e inteligencia, en los que Josefina nos retrata el alma de unos personajes que no nos dejan indiferentes. Su primer libro lo publicó en 1961, «A ninguna parte».

La muerte de su esposo le trajo una profunda depresión y durante 10 años abandonó la escritura y se dedicó a su escuela, hasta 1981 donde nuevamente reapareció con su edición crítica de una selección de cuentos de Ignacio Aldecoa. A partir de ese momento reanudó su actividad literaria y desde entonces ha publicado: Los niños de la guerra (1983), La enredadera (1984), Porque éramos jóvenes (1985),  Cuento para Susana (1988), El vergel (1988; Alfaguara, 2003), Historia de una maestra (1990), Mujeres de negro (1994), Ignacio Aldecoa en su paraíso (1996),  La fuerza del destino(1997), Confesiones de una abuela (1998), Pinko y su perro (1998),  Fiebre (2001), La educación de nuestros hijos (2001),  El enigma (Alfaguara, 2002), En la distancia (2004),  La Casa Gris (Alfaguara, 2005) y Hermanas (Alfaguara, 2008), su última novela.

Dejándonos una escritura sencilla y llana su figura ha sido una referencia señera por su condición de mujer en un universo profesional dominado por hombres. Escritora completa, batalladora y una gran retratista de su generación, siempre humilde, y contribuyendo, con toda su obra, a reflejar el alma femenina, el costumbrismo de una época y su amor por los jóvenes, por la educación y la docencia.

Su obra más reconocida es sin duda Historia de una Maestra (1990). El manuscrito ya había sido rechazado por un editor antes de que Jorge Herralde (que finalmente fue su editor) le expresara sus dudas sobre el futuro de una novela de esas características. “Hubo una etapa de silencio sobre el pasado que fue como una cura de muchas cosas que nos habían ocurrido; para entender una literatura hay que entender el contexto histórico en que se ha desarrollado. Algunos escritores y críticos de los setenta despreciaban el realismo, y tuvimos que esperar a los noventa para que se produjera una reacción justa, de reflexión y memoria”, contó años después cuando la novela, inspirada en la vida de su madre, una maestra en los años de la Segunda República, se había convertido en un éxito que todavía colea. La novela se ha convertido en un referente de la educación.

Nombrada en 2006 miembro del Patronato del Instituto Cervantes, su carrera literaria se ha visto reconocida con el Premio Castilla y León de las Letras, en 2003; el Premio rufián Besteiro de las Artes y las Letras, en 2005; el Premio Internacional de las Letras y Premio de la Fundación Cristóbal Gabarrón de las Letras, ambos en 2006.

En 2005 le fue impuesta la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio y en 2006 recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes.El pasado 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, Josefina Aldecoa fue reconocida con una de las medallas a la promoción de los valores de la igualdad

A Josefina nunca le ha gustado meterse en política. Fue una de las personas a las que José Luis Rodríguez Zapatero recurrió para que fuera en el número 2 de la lista del PSOE a las pasadas elecciones, pero no se arrepiente “para nada” de no haber participado en ese proceso: “Valoro y agradezco que pensaran en mí, pero soy una persona demasiado vulnerable para ese mundo”.

Su dedicación y su vocación admirables han sido y son su mejor premio para una vida llena de elegancia, de luz y de belleza.

♦ A través de su mirada… sus palabras se enganchan  a una como sanguijuela

  • “La literatura nace de la necesidad de comunicarse. Un libro no existe hasta que no lo ha leído alguien”
  • “Escribimos siempre de memoria, de la memoria. La literatura es una investigación utilizando la memoria”
  • “El destino es el carácter”
  • “Educad a los niños. Educadlos en la tolerancia, en la solidaridad. Transmitirle lo más importante que tenemos: la herencia cultural”
  • “Cada día creo más en la memoria como fuente de inspiración literaria”
  • “La educación es lo único que puede cambiar a las personas”
  • “Nunca me han gustado los disfraces, ni he entendido la razón por la que tener ideas progresistas tiene que ir unido a vestir en plan zarrapastroso. He advertido, en más de una ocasión, que como esperaban a una escritora, creían que tenía que aparecer una mujer desastrada, desaliñada. La pana y los vaqueros no tienen nada que ver con lo que se lleve dentro de la cabeza, y pensarlo así es de paletos e ignorantes”
  • “Tengo 80 años y todos los días me levanto para ir al colegio”
  • “La enseñanza no cambia. Las leyes, los proyectos curriculares y los libros pueden hacerlo; el amor a la lectura, el compañerismo, la capacidad de superación y la generosidad son inmutables”
  • “En mi familia había un espíritu de cultura, la economía era modesta, pero no faltaba una biblioteca”
  • “Creo firmemente en la independencia de la mujer que debe pasar por su autonomía económica”
  • “La vejez está muy desaprovechada, no significa inactividad. Mi madre se puso a estudiar inglés a los 80 años, decía que “tenía esa asignatura pendiente”, y consiguió leer en esa lengua”
  • “En el colegio se debe educar en libertad, en el sentido crítico, en la inteligencia, no dar a los alumnos uno o dos modelos prefabricados, sino despertar su cabeza y su sensibilidad”
  • “No es lo mismo educación que enseñanza. Se educa desde el primer día de vida, sobre todo los padres, y la enseñanza es un apoyo a la educación”
  • “Una seña de identidad de nuestra generación fue el compromiso ético, de ahí nació el realismo social en la literatura. Vivíamos en un país masacrado y en el que a la miseria material se unía la intelectual, la censura, la falta de maestros… Cuando estudié estaba prohibido «Platero y yo»…”
  • “Considero que la educación en los años de la II República española fue un sueño en cuanto a renovación, que no se ha superado, ahí el ejemplo de la Institución de Libre Enseñanza de la que soy heredera”
  • “Yo me decía: no puede existir dedicación más hermosa que ésta. Compartir con los niños lo que yo sabía, despertar en ellos el deseo de averiguar por su cuenta las causas de los fenómenos, las razones de los hechos históricos. Ese era el milagro de una profesión que estaba empezando a vivir y que me mantenía contenta a pesar de la nieve y la cocina oscura, a pesar de lo poco que aparentemente me daban y lo mucho que yo tenía que dar. Tenía que pasar mucho tiempo hasta que yo me diera cuenta de que lo que me daban los niños valía más que todo lo que ellos recibían de mí”.
  • “Me gusta la juventud, su rebeldía y su inconformismo, porque en lugar de ser un problema es una oportunidad para formar una personalidad interesante”
  • “La libertad está ahí y hay que luchar por ella, pero no empieces a conformarte con las palabras. Las palabras se gastan y pierden brillo”.
  • “A veces el fracaso escolar es el final de una larga serie de fracasos. Por ejemplo, problemas afectivos, problemas escolares por un tratamiento inadecuado del niño, etc…es muy importante la educación personalizada en el individuo”
  • “Si pudiera cambiar algo de este mundo, trataría de conseguir que existiera un diálogo permanente entre las personas o los pueblos que estén en conflicto. Cambiaría la violencia por la comprensión y la tolerancia”
  • “Los niños me enseñan muchas cosas, desde luego. Tienen una mirada limpia y sincera y nos dan su visión del mundo en todo lo que hacen y dicen. Por ejemplo, cuando pintan”
  • “En España todavía hay un fondo retrógrado en la educación”
  • “Mis valores y mi vocación vienen de mi formación personal, porque mi madre y mi abuela las dos eran maestras que participaban de la ideología del Instituto Libre de Enseñanza, una institución que nación a finales del siglo XIX con idea de renovar la educación en España, y luego mi madre fue maestra en la República, que fue un momento en que se dio un gran impulso a la educación con un matiz mucho más europeísta y se pretendía adelantar mucho la educación en el país, pero la etapa fue muy breve y no se logró”
  • “Lo que más necesitan los hijos desde que nacen es el afecto. Hay que tener en cuenta que el problema de la soledad no tiene que ver con el afecto, ya que un puede haber compañía sin atención. Y la atención cariñosa a los problemas es muy importante, y a veces los hijos no lo perciben. Por tanto, hay que tener un contacto que no va más allá de lo material”
  • “A los profesores de ahora les diría el mensaje que en su día dio  la República a los maestros: salvaréis al país educándolo>
  • “Si España hubiera seguido la República y todo hubiera sido normal, estaríamos mucho más europeizados y culturizados de lo que estamos”
  • “El día que murió Franco me dije: <estoy a punto de cumplir 50 años y este hombre ya me ha hecho todo el daño que me tenía que hacer>
  • “La experiencia republicana me fascina porque la he conocido. Porque tengo libros, porque he conocido a exiliados fuera de España, en todas partes, en EE.UU., en México, en Inglaterra… Era lo que España necesitaba. Y se quedó sin toda la gente estupenda que podía haber seguido ese clima, dispuestas para poder hacerlo y que no se les dio ni tiempo ni ocasión”

Webgrafía:
http://es.wikipedia.org/wiki/Josefina_Aldecoa
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Ultima/clase/literatura/pedagogia/elpepicul/20110317elpepicul_2/Tes
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Conocer/otros/mundos/hace/razonable/elpepicul/20051009elpepicul_7/Tes
http://www.generacionxxi.com/ALDECOA.HTM
http://www.ugt.es/claridad/numero7/aldecoa.pdf
http://www.elmundo.es/encuentros/invitados/2002/01/355/index.html